• El Juego Interior

Soy mi inconsciente

Actualizado: feb 10


Tengo que darte una noticia: tú no eres tú, eres tu inconsciente. Lo siento, pero tú no eres el que decide. Estudios en el campo de la neurociencia han demostrado que, una fracción de segundo antes de que tú tomes la decisión, tu inconsciente ya la ha tomado por ti, en base a la experiencia, a todo lo que se ha ido almacenando en tu sistema nervioso durante años.

Lo que ocurre es que él deja que sea tu ego quien se crea que tiene el control sobre los acontecimientos de tu realidad cotidiana. Crees haber elegido tu profesión, tu pareja, tus amigos… la casa donde vives o el destino de tus últimas vacaciones, pero en realidad solo eres una especie de relaciones públicas entre las decisiones que toma tu inconsciente y el mundo exterior. El inconsciente es el titiritero de nuestras vidas y nosotros somos sus títeres

Con la mente consciente desarrollamos la inteligencia y el aprendizaje. Es la mente analítica, lógica y racional. La que nos dice que, si no tenemos alas, no podemos volar. La que nos permite tomar decisiones razonadas, calculando riesgos y oportunidades y estableciendo argumentos a favor y en contra.

Usamos nuestra mente consciente, por ejemplo, para decidir si cruzamos o no la calle, en función de si vemos o no tráfico en ese momento. Pero esta mente solo es la punta del iceberg de nuestro cerebro, pues únicamente es responsable de entre el 5 y el 15% de nuestro comportamiento.

La mente inconsciente, formada por el subconsciente y el inconsciente profundo, es la mente emocional, la que se deja llevar por nuestros gustos, los deseos y la intuición. También es nuestra mente creativa, donde se encuentran los centros de placer y de dolor y nuestros instintos más primitivos, como el de supervivencia. Es la responsable de que no dejemos de respirar, de que nuestro corazón lata o de que podamos andar y hablar al mismo tiempo. La mente inconsciente, es la que, por ejemplo, te hace cerrar los ojos cuando detecta algún peligro potencial acercándose a tu rostro. O la que mueve tus brazos para protegerte la cara cuando alguien intenta golpearte. El inconsciente es la parte del iceberg que se mantiene oculto bajo el agua y que rige entre el 85 y el 95% de nuestros actos.

La mente inconsciente es como un disco duro regrabable que almacena todas las experiencias que hemos vivido desde nuestro nacimiento y, en base a ellas, construye nuestros hábitos y creencias. Y con esos hábitos y creencias nos programa para la supervivencia. Otra de sus funciones es la de ahorrarnos energía. Por eso opera, sin pedirnos permiso, día y noche, tomando el control de nuestras vidas, creando nuestras rutinas y ofreciendo, en bases a esas experiencias pasadas, respuestas automáticas a los estímulos que vamos recibiendo.

En nuestra mente inconsciente están grabados todos nuestros recuerdos, nuestras emociones, nuestros traumas, nuestras filias y nuestras fobias. ¿Os imagináis tener que procesar cada día toda esa cantidad de información de forma consciente? ¡Sería agotador!

"No digas 'no puedo' ni en broma, porque el inconsciente no tiene sentido del humor, se lo tomará en serio y te lo recordará cada vez que lo intentes".

Facundo Cabral

La mente inconsciente es como una computadora: literal, reactiva, no juzga y no filtra. No tiene sentido del humor, así que no entiende ni tu sarcasmo ni tu ironía. Es una mente onírica, que se expresa a través de los símbolos, las metáforas, las imágenes… y que es incapaz de procesar la palabra NO cuando le das una orden. Así que, si quieres pedirle algo, olvídate de las negaciones y utiliza siempre frases afirmativas. En vez de decirle a tu inconsciente "no te pongas nervioso", dile "estate tranquilo". Si quieres llevarte bien con él, empieza por pedirle lo que quieres; no por decirle no que no quieres.

La mente inconsciente no distingue entre presente, pasado y futuro. Para ella, siempre es aquí y ahora. Y tampoco entre lo que es real y lo que es fruto de nuestra imaginación. ¿No te lo crees? Cierra los ojos y piensa en la sensación de chupar un limón. ¿Notas su acidez? Aunque solo lo estás imaginando, tu cerebro cree realmente que tienes el limón en la boca y genera la corriente eléctrica necesaria para que tus glándulas produzcan saliva.

La mente inconsciente es una profesional del sabotaje, una cabrona con mayúsculas, pero no todo en ella son sombras, también está llena de luces. Desde el inconsciente, podemos protagonizar actuaciones memorables y crear cosas maravillosas. Nuestra mente consciente siempre está ocupada en las cosas que no sabemos hacer muy bien. En cambio, las cosas que se nos dan realmente bien, las hacemos de forma inconsciente. ¿Crees que Mozart pensaba en cada nota que tocaba al piano o Michael Jordan en cómo apuntar a canasta antes de cada tiro? Simplemente dejaban fluir a su inconsciente. Y es que la mente inconsciente es el lugar donde habita la magia.

Pero, para que la mente inconsciente trabaje en nuestro beneficio primero tenemos que educarla. Es como un niña pequeña a la que hay que enseñar a estar tranquila, a dar otro significado a las cosas, a tener hábitos saludables, a ser más flexible, a potenciar su autoestima ,y a la que debemos premiar cuando hace las cosas bien. Técnicas como la meditación, la hipnosis o la visualización creativa nos resultarán muy útiles para comunicarnos con nuestro inconsciente sin intentar juzgarlo. Eso nos llevará a conocer nuevos mundos que estaban ocultos en nosotros mismos. Y pocas cosas hay más importantes en esta vida que descubrir lo que realmente somos.

"Hasta que el inconsciente no se haga consciente, el subconsciente seguirá dirigiendo tu vida, y tú lo llamarás destino".

Carl Gustav Jung

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